Una Casa Ecológica
Lunes, 15 Septiembre 
Cada vez son más los arquitectos que se visten de verde a la hora de encarar un nuevo proyecto.
Por suerte, ya no sólo se trata de casas sino ahora también las propuestas ecológicas incluyen conjuntos de viviendas y edificios, tanto para comprar o rentar.
En Guadalupe, un pueblo pequeño cerca de Tempe, en Arizona, Olivia y Aurelio Bejarano pronto tendrán un motivo para festejar. Es que en junio se mudarán a su nueva casa, una construcción ecológica, diseñada en el marco del “Proyecto de diseño y construcción accesible + sustentable”, del Centro Stardust de la Universidad Estatal de Arizona, que servirá de prototipo para futuras construcciones destinadas a gente necesitada de la zona.
“Este proyecto nos permitirá tener la casa de nuestros sueños, pero de manera razonable”, dijo Olivia Bejarano, que podrá continuar con la tradición familiar de venta de helados y dulces, ahora que por fin tendrá un cuarto para su negocio.
También Aurelio, el padre, estará contento con su casa nueva, ya que hace poco sufrió un accidente y los ambientes estarán preparados, en caso de que necesite una silla de ruedas.
Para financiar los materiales de construcción, los Bejarano pidieron un préstamo bancario de $100 mil. Pero la mano de obra no les costará ni un dólar, ya que será llevada a cabo gratuitamente por los estudiantes de la Universidad Estatal de Arizona bajo la supervisión de maestros de arquitectura.
Guadalupe es uno de los pueblos más pobres del Estado, por lo que el ahorro que proporciona la construcción ecológica, será realmente importante para los futuros residentes de estas casas.
Según estiman los profesionales del equipo de la Universidad Estatal de Arizona, la familia Bejarano tendrá un considerable ahorro de mantenimiento con esta casa. “Calculamos que esta familia podrá hacer una economía del 80 por ciento en sus costos de energía al tener sistemas alternativos para calefaccionar y enfriar el ambiente natural de la casa”, explicó Daniel Glenn, Director de Diseño del Centro Stardust, de la ASU (Arizona State University).
Además de las células fotoeléctricas que se instalarán en el techo para reemplazar la energía eléctrica, el equipo de profesionales tuvo que analizar en profundidad el tema de cómo enfrentar las temperaturas extremas durante el verano. Por ello, diseñaron la casa con forma de “L”, a fin de que “atrape” el aire frío que ingresa hacia el patio y luego un sistema de ventilación lo capture y distribuya en toda la casa.
La calefacción solar, combinada con una chimenea a gas, se conectará a un sistema de calefacción hidrónico (un sistema que utiliza el agua caliente para calefaccionar los ambientes a través de cañerías distribuidas en las paredes, los zócalos o el piso de la casa), para calentar la vivienda sin necesidad de energía.
