Sé dueño de la Casa que Alquilas
Lunes, 14 Julio 
El arrendamiento con opción a compra es una alternativa para tener acceso a una vivienda cuando no cuentas con los suficientes ahorros para el depósito inicial, o no calificas para un préstamo hipotecario tradicional.
Pero aunque suena ideal, hay detalles que cuidar. Son muchas cosas a tener en cuenta a la hora de entrar en este tipo de negociación -dicen los expertos- ya que estos contratos son más complejos que los de una venta.
Primeros pasos
Wendy Patton - broker y conferencista especializada en temas inmobiliarios- en su artículo How do Lease Options Work, o “Cómo funcionan las opciones a compra”, explica que el arrendar implica tener control de una propiedad, pero sin ser dueño de ésta. Con la opción a compra, está la posibilidad de adquirir la propiedad en un periodo limitado de tiempo, que se debe especificar en el contrato.
Una vez que decidas que ésta es la manera de proceder, se realiza un contrato de “Renta con opción a compra”, que tendrá un plazo máximo de cinco años. Te pedirán un abono inicial o depósito de garantía, que será más bajo que un abono inicial si compraras una residencia.
Estos contratos son entre dos personas: el arrendador (la persona que te arrienda la propiedad) y el arrendatario. En este contrato se arreglará el pago de una mensualidad, como si fuera un pago de renta por el uso de la casa mientras la ocupes. Las cuotas suelen ser más altas que la de una renta normal.
Cabe destacar que a la hora de conformar el contrato, tanto el depósito en garantía como parte de la mensualidad (debe negociarlo) deben ser abonados al precio de la casa en el momento que se ejerza la opción de compra.
