
Martes, 3 Junio

- Cuando la base esté seca, cubre las molduras y bordes del cielorraso con cinta aislante, antes de empezar a pasar el trapo.
- Corta la camiseta o resto de tela en una tira que puedas fruncir y que puedas manipular con comodidad en la palma de tu mano.
- Humedece el trapo para sacarle la pelusa, escúrrela bien y frúncelo dándole distintas formas. Asegúrate de arrugarlo todo parejo porque las partes lisas tienden a crear manchones.
- Vuelca una pequeña cantidad de pintura en la tapa del mezclador, dejando suficiente espacio para poder sumergir el trapo. Ten a mano un surtido de toallas de papel para escurrir el exceso de pintura.
- Sumerge el trapo en la pintura y pásalo por el papel toalla varias veces.
- Empieza por el punto central de la pared y presiona ligeramente el trapo contra la superficie. Trabaja en un espacio de 2 pies cuadrados, por vez. Los primeros apliques serán excesivos, por eso querrás espaciarlos un poco.
- A medida que el trapo se quede sin pintura, rellena los espacios entre las aplicaciones más densas para crear un efecto parejo. Mientras pasas el trapo, gira la muñeca para variar el estilo. También vuelve a plegar el trapo para crear distintas texturas y formas.
- Aléjate un poco de la pared y aprecia el resultado. Retoca donde haga falta. Necesitarás fruncir el trapo con frecuencia para mantener el diseño natural y fluido de la tela. Continúa hasta que cubras toda la pared y tu vivienda lucira diferente.
