El Reto de Comprar una Vivienda

Martes, 17 Junio   

Comprar casa es un proceso emocionante. Es una de las inversiones más grandes que hacemos y hay muchos detalles por medio.

En el negocio inmobiliario estadounidense, dicen que lo más importante son tres cosas: la ubicación, la ubicación, la ubicación (location, location, location reza el dicho en inglés). La ubicación es el factor más importante que influye en el valor de una vivienda, en el momento de la compra y en el futuro. Por muy bonita o grande que sea una casa, si la zona en la que se encuentra no es deseable, la casa no aumentará en valor o incluso puede perder valor.

Ahora bien, el peor caso imaginable es en el que un propietario no pudiera vender su vivienda debido a que ésta sufre de un defecto incorregible, o si puede venderla, perdería dinero en la operación. Hablaremos de estos defectos incorregibles más adelante. Dicho esto, una casa es sobretodo un hogar, y esta suele ser la prioridad número uno para el comprador que planea vivir en ella. La casa tiene que satisfacer las necesidades del comprador y su familia.

Un inversor de bienes raíces mira principalmente a los números. Es una decisión fría y calculada, muy diferente y desprovista de la emoción que forma parte de la compra de una vivienda para uso personal. Para muchos compradores, es una batalla entre la razón y el corazón, entre lo que desean y lo que necesitan, entre un ideal y aquello que deben aceptar por sus necesidades particulares.

Los tipos de vivienda en los Estados Unidos son de tres variedades básicas: Las casas unifamiliares (single-family homes), los “chalets” o casas adosadas (townhomes) y los pisos condominio. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas. Para las familias jóvenes, los jubilados o aquéllos quienes viven en zonas urbanas caras, los pisos y los townhouses representa una opción más costeable y asequible.